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70 años de historia,
tradicionalmente.

CONOCE NUESTRA HISTORIA

Tres lareiras

Galicia siempre ha tenido su mayor confidente en las lareiras: piedra, fuego y alma. Anécdotas, leyendas y confesiones varias pasaban por el calor de la lumbre en el centro de las casas gallegas. Asi que, nuestra historia, la de Quesos Feijoo, no podía ser una excepción. Volvamos la vista atrás siete décadas, cuatro generaciones y tres lareiras. Éstos son los anales de nuestra empresa.

Corría el año cuarenta en el Ayuntamiento de Acevedo del Rio en Celanova. Época de maquis, penurias y valentía. Tres años antes, un vecino de la misma, ya nos había dejado pistas de lo que venía. Celso Emilio Ferreiro escribió desde la cárcel la mejor descripción que se podía hacer del momento en el poema Longa noite de pedra. Y es que el corazón de muchos hombres parecía hecho de guijarros, no así el de nuestra primera protagonista: Doña Talita Hierro García.

Talita Hierro García

Mujer de su hacienda y algo adelantada a la época empezó la elaboración del queso en tres potas, sobre sendas lereiras, distribuidas en tres puntos: Acevedo, mosteiro y Pambre. Así nació lo que hoy conocemos como queso del país. Una pasta blanda a la que no se le podía quitar ojo para que no se quemara. Manteca pura para el paladar.

No fueron años fáciles para Talita, unido a la situación que vivía toda la villa. Su marido, esmorgante de profesión, hacía que la situación fuese mas dura todavía. Cuando ya no pudo más, Talita se separó y durante algunos años siguió con la empresa hasta que, con avanzada edad, se la vendió a sus tíos Doña Amalia Hierro García y Don Domingo Rei Casas.

Fundadores

Doña Amalia Hierro y Don Domingo Rei Casas fundaron la fábrica de quesos. Como se imaginan, todavía una industria con una manufactura muy precaria que mantuvo la receta tradicional de Talita. El queso del país seguía comercializándose. Y así fue durante treinta años, hasta que tomó el mando Jesús, hermano de Amalia.

Jesús Hierro García

Por aquel entonces, Jesús ya había vuelto de dos exilios obligados: el primero en Portugal y el segundo en Estados Unidos. Un hombre afable que llevaba en la piel tatuadas una de tantas historias de posguerra. Don Jesús Hierro García, que sabía mejor que nadie lo que era necesitar de su familia en los peores momentos, no tubo ningún reparo en ponerse al frente de la fábrica. Eso sí, de sus cuatro hijos tuvo muy claro a quien continuaría con el legado: Doña Celsa Delfina Hierro Fernández, la segunda más joven. Era el año 1973 y Doña Celsa, junto con su marido Manuel Feijoo, habían comprado la empresa.

Celsa Hierro y Manuel Feijoo

Una vez más, una mujer. Y os adelantamos, no iba a ser la última. Doña Celsa, en la línea de sus predecesoras, es una mujer fuerte, independiente, valiente y un tanto coqueta. Junto con su marido Don Manuel Feijoo Martínez empiezan la primera gran transformación de la fábrica. Corría el año 1974 y nacía Quesos Feijoo, S.L. Ya poco quedaba de la lumbre de Talita, pero si mucho recetario de la familia: calidad, artesanía y tradición. Los pilares fundamentales, las tres lareiras.

Manuela Feijoo Hierro

Casi setenta años después coge el testigo Doña Manuela Feijoo Hierro, actual gerente de la empresa. Ya lo saben, las mujeres de esta historia, no solo han sido desde los comienzos grandes emprendedoras sino que además, han sabido adaptarse perfectamente a los cambios. Doña Manuela es el último ejemplo de ello. En tan solo dos años al frente de la fábrica ha ampliado los canales de venta con cuatro nuevas variedades de quesos: Requeixo, Semicurado Mezcla, Semicurado de Cabra y 1949 Glacé, un producto delicatessen.

Este es el prólogo de Quesos Feijoo, porque como imaginan la historia se sigue escribiendo cada mañana a eso de las seis. Esta vez, las lareiras de la casa están apagadas y es el olor a café el que anuncia una nueva jornada. Alrededor de una mesa, Manola, José Manuel (su marido) y Julio (su hijo) apuran el desayuno para continuar lo que comenzó Talita siete décadas atrás, lo que generación tras generación mejor saben hacer: quesos.